Triunfando

Mis queridísimos lectores – ¡uy, me siento como la otrora gran Silvia Jato en “pasapalabra”! – han pasado casi diez días desde la última vez que me dispuse a haceros partícipes de las peripecias de esta vuestra servidora… ¡os he tenido abandonados! Bueno, para ser realista… ¡me he abandonado a mí misma durante estos diez días! Mi nuevo trabajo me tiene completamente absorta pero… ¡he triunfado! Por fin ha salido a la venta el número especial de la revista “Mujer Fabulosa” – gran publicación mensual de la que soy nueva ayudante de redacción – ¡y mi reportaje sobre Deevah están en portada!

¡Qué orgullosa estoy! De mí misma y de mi hermana Mari Carmen. Se portó fenomenal aunque durante la sesión fotográfica que ilustra el reportaje me hiciera pasar ciertos momentos de apuro: entre que no podía con su alma de la cantidad de joyas que se había colocado encima y que el escote de su vaporosa camisa de satén de seda violeta no paraba de mostrar aquello que la naturaleza no le había dado pero que doce mil euros y unos días en la clínica le habían proporcionado, el fotógrafo no podía contener las lágrimas de la risa… ¡menos mal que no sabía que estábamos emparentadas!

Ahora bien, todo tiene una parte buena y otra… menos buena – ¡hija esque no me queda más remedio que ser positiva estos días de crisis galopante! –. En el caso que nos ocupa podría decir que después de tener que aguantar las casi doce horas que duró la sesión de fotos; después de soportar las interminables charlas de Mari Carmen acerca de lo maravillosa que es su vida y sus deliberadas alteraciones de la verdad acerca de su pasado; después de pelearme durante días con un sistema operativo del que nunca había oído hablar – ¡ahora adoro las manzanas! – y después de redactar casi cinco páginas con un estilo impecable; el reportaje lo ha firma la gran, la estupenda, la fantástica ¡Susana Delgado! Por lo menos me consuela saber que ya me han encargado un estupendo reportaje para el mes que viene acerca de las mascotas de los famosos… ¿podré incluir a Puff?

En otro orden de cosas, hoy es viernes y como tal en la redacción las luces se pagan a las 3 de la tarde y decidí darme una vuelta por el centro de Madrid – a pesar de la lluvia – y así airearme y de paso comprar algo de “medicina” mentolada que ando algo escasa. Cuando salía del portal en dirección al estanco mi mente pensó helarse por unos segundo hasta que pude reaccionar: a lo lejos se oía una voz estridente, casi un chillido, que silbaba mi nombre veinte o treinta decibelios por encima de la media recomendada por la UE, sin miedo a la vergüenza. Me di la vuelta y comprobé que el peor de mis miedos se hacía realidad: era Esterlicia Baldomero. Esterlicia mi mejor amiga durante la ya tan lejana etapa escolar. Luego la vida nos llevó por caminos diferentes: yo me casé y arruiné mi legado; ella se casó y aumentó su fortuna en unos cientos de millones de euros. A veces me pregunto si será casualidad volver a encontrarme rodeada de tantos millonarios… (nota mental: correré al estanco a jugar al Euromillones, ¡es una señal!). ¡En fin Serafín, cojo… en latín! Estaba acorralada. Me había dado la vuelta y ya no podía mirar hacia otro lado así que me acerqué a ella simulando un efusivo abrazo. Cuando nuestros carrillos se juntaron para darnos dos besos pude oler ese perfume barato que tanto le gustaba cuando éramos jóvenes. Será que el dinero lo compra todo menos el buen gusto. No pude evitar la típica conversación sin sentido de cinco minutos en los que ella repasa sus logros y éxitos y yo me hundo cada vez más en mi propia miseria, para terminar cediendo a mi subconsciente y dándole mi número de móvil. Dijo que me llamaría, yo le rogué que lo hiciera. Se dio la vuelta y se subió a un taxi. Yo me di la vuelta y continué caminando sobre unos tacones que me venían grandes. Entré en el estanco, pedí dos cartones, abrí un paquete y absorbí el humo como si el último pitillo que pudiera fumarme. En menos de un minuto no quedaban restos de papel en mis dedos y por poco me quemo.

El hecho de reavivar fantasmas del pasado y de tener que reconocer para mis adentros que no he triunfado mucho en la vida ha trastocado algo mi día pero estoy contenta y sigo siendo positiva. Os voy a decir por qué: ¡porque hoy he recibido otro comentario en el blog! La familia está creciendo y pronto seréis miles de lectores y yo la escritora más influyente del país… eso si no terminamos todos con una manta de CDs piratas debajo de un puente a causa de la dichosa crisis… ¡qué difícil sería llegar a final de mes sin la visa oro de mi cuñado! Creo que voy a encenderme un pitillo, enfundarme en un chándal, encender la tele y tomarme un tarro de medio litro de heladito de mango – ¡que digo yo que siendo de fruta y de a 15€ el litro será más sano y engordará menos! – mientras pienso en cómo coño abordar las absurdas mascotas tuneadas de los famosos de medio pelo.

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